Se demoran los bancos en vender Prisma

Se demoran los bancos en vender Prisma

El compromiso que asumieron los bancos de empezar a desarmar su posición dominante en el mercado de tarjetas de crédito demora en implementarse y empieza a impacientar al Gobierno.

Las entidades fueron intimadas, meses atrás, a desprenderse de Prisma, la compañía que concentra más del 60% del mercado de plástico.

Pero en el sistema financiero se muestran más parsimoniosos y señalan que hay una clara intención oficial de condicionar la venta y acelerar los pasos.

“Nos habían dicho que el proceso de venta iba a ser libre y desarrollarse en tres años.

El Gobierno está condicionando los compradores y no está cumpliendo con parte del acuerdo”, se preocupó ayer el directivo de uno de los principales bancos del país, que participa en las decisiones.

Ayer por la tarde, los apoderados de Prisma fueron a explicar los avances de este plan de desinversión a la sede de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), que preside Esteban Grecco.

Respondieron todas las preguntas, pero en el Gobierno se negaron a brindar detalles por cuestiones de “confidencialidad”.

 “conformes con el avance del proceso”

Que continuará en tres semanas en una nueva presentación de Prisma.

Los 14 bancos que son dueños de la compañía deben cumplir ahora una serie de pasos que pactaron con la CNDC para terminar con la “posición dominante” en el mercado. Uno de ellos es, justamente, la venta de Prisma.

Con todo, en el sector insistieron ante este diario que el plazo impuesto resulta demasiado corto para desinvertir, y que los condicionamientos sobre los eventuales compradores (por ejemplo, que los nuevos accionistas no sean los mismos que procesan los pagos) afectan negativamente el proceso de venta y terminan por bajar el precio de la compañía.

El acuerdo incluirá, en pocos días, el compromiso de los bancos a permitir a los comercios que descuenten los pagos en cuotas de sus clientes (los “cupones”) con cualquier entidad financiera.

El propósito del Gobierno es que esto incentive la competencia e impulse a los bancos a bajar la “tasa de descuento” que hoy cobran a los comercios.

Esto, a su vez, bajar los costos financieros que asumen los locales de venta al pedir a los emisores de tarjetas que liquiden en efectivo las transacciones de sus clientes.

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